Análisis y debate

Las violencias sexuales en entornos digitales. Resumen de la Jornada Noctámbul@s

By 12 abril, 2021 No Comments

El Observatorio Noctámbul@s sobre las violencias sexuales en entornos de ocio nocturno y consumo de drogas presentó el día 7 de abril, en un evento online, una jornada sobre Violencias sexuales en entornos digitales, que ha contado con la financiación del Plan Nacional sobre Drogas (Ministerio de Sanidad). Tras una breve presentación, la jornada se dividió en dos mesas redondas, dedicadas a abordar dos dimensiones diferenciales de la violencia sexual sufrida por las mujeres en entornos tecnológicos digitales.

En la Mesa 1 (enlace al vídeo), dedicada a la conceptualización y contextualización del fenómeno de las violencias sexuales en línea, desarrollando una aproximación teórica en profundidad a esta problemática social desde los diferentes ángulos (legales, familiares, educativos, de sociabilidad juvenil y adolescente) involucrados en la misma. En la Mesa 2 (enlace al vídeo), por su parte, se propusieron algunas experiencias, prácticas y plataformas específicas de confrontación y abordaje de la violencia en el ámbito digital, la construcción de espacios de autodefensa feminista y las formas de dar respuesta a este fenómeno.

A continuación, presentamos algunas de las ideas principales extraídas de esta jornada, que pueden ayudar especialmente a las mujeres y otros colectivos que sufren violencia sexual a través de Internet a confrontar este problema, pero que se enmarcan en el contexto más general de una necesaria transformación de los valores machistas y de dominación sexual masculina subyacentes a la sociedad patriarcal. Además, también enlazamos un dossier de recursos y materiales relacionados con la jornada.

1. La violencia sexual como rasgo de la sociedad patriarcal

Como punto de partida, es importante destacar que la violencia sexual no es un fenómeno reciente, surgido en el ecosistema tecnológico que constituye la sociedad de la información. Se trata de una problemática histórica propia de las sociedades patriarcales que se asientan en la dominación masculina, también en el ámbito de la sexualidad, modulando formas de violencia estructural que afectan a las mujeres. Por lo tanto, a la hora de entender la traslación de este problema social al entorno digital y establecer estrategias de confrontación, es imprescindible abordar simultáneamente los problemas estructurales profundos que normalizan y legitiman el patriarcado como sistema de opresión de los hombres hacia las mujeres.

Dicho sistema de opresión estructural sedimenta desde la infancia a través de los procesos de socialización diferencial de género entre hombres y mujeres. En el caso de ellos, se inculca una educación sexual basada en la dominación de la mujer y amplificada por el altavoz mediático de la pornografía, la cultura de masas y la entronización de masculinidades que imperan a través del sometimiento y la violencia sexual. En el caso de ellas, se promueve un modelo de feminidad hipersexualizada en la que las mujeres no tienen capacidad de agencia o expresión personal, sino que se vuelven meros objetivos pasivos conformados por la mirada masculina.

Las respuestas a esta educación sexual diferencial, que normalizan la violencia sexual contra las mujeres, deben ser integrales, superando el marco punitivo del sistema legal e integrando las propias culturas juveniles, los procesos de construcción de identidades, de sociabilidad y de interacción entre hombres y mujeres.

2. La expresión de la sexualidad adolescente y el fenómeno de la violencia sexual en Internet

A la hora de desentrañar la problemática de la violencia sexual entre población adolescente es importante escapar del sesgo adultrocéntrico que impone una mirada particular sobre este grupo generacional, generalmente incriminatoria e inculpatoria. Al entender que la violencia sexual se entronca en un marco patriarcal que afecta a toda la sociedad, es más fácil entender las experiencias, prácticas y formas de expresión de la sexualidad juvenil y adolescente dentro de un contexto social más amplio, evitando la revictimización de las mujeres y relacionando la posición de los agresores con la cultura en la que se han socializado.

En este sentido, es importante separar la sexualidad, amplificada por la enorme integración de las tecnologías digitales en la vida cotidiana, que conforman nuevas formas de expresividad, de las formas de violencia sexual mediadas por la tecnología. Algunas de estas modalidades de violencia sexual digital son el acoso sexual a través de Internet (sextorsión), la pederastia alentada por el anonimato digital (grooming) o la difusión de vídeos, foros y otro contenido de carácter sexual sin consentimiento (sexpreading), en un entorno de cierta desatención por parte de las instituciones que deben proteger a estos menores.

Estas violencias producen un fenómeno de doble vínculo sobre las mujeres jóvenes y adolescentes, a las que por un lado se sexualiza e impele a mostrar su cuerpo como ofrecimiento a los hombres mientras que, por otro lado, se criminaliza y responsabiliza de la agresión sexual sufrida (el denominado slut-shaming), cuestionando su vestimenta, el contenido sexual que comparten o la forma en la que expresan su sexualidad online. En el caso de los hombres, la masculinidad hegemónica y la hipersexualidad es alentada y fomentada culturalmente, mientras que todo tipo de expresiones alternativas de la masculinidad, así como orientaciones sexuales no normativas, son fuertemente reprimidas grupalmente.

3. Espacios digitales de autodefensa y confrontación de la violencia sexual

La enorme relevancia de la violencia sexual en entornos digitales, especialmente entre la adolescencia y la juventud, requiere de la articulación de espacios digitales seguros y estrategias de autodefensa feministas que defiendan la integridad y seguridad de las mujeres, así como de los colectivos discriminados por razones de identidad de género u orientación sexual. Tomando en consideración que el espacio digital es un entorno fuertemente masculinizando (cultura brogamer), en línea con lo que ocurre con la esfera pública en general, es importante generar espacios seguros propios que enfaticen la capacidad de agencia, la coordinación y la libre expresión de las mujeres a través de Internet.

Entre las múltiples plataformas y experiencias que se han articulado en diferentes países en los últimos años, poniendo de manifiesto la transversalidad y transculturalidad del patriarcado digital, destaca, en el contexto español, la creación de la Red de Autodefensa Feminista Online. Esta red se conforma como un espacio no mixto e inclusivo de coordinación de diferentes asociaciones, redes, colectivos y personas con el objetivo de visibilizar la violencia machista en la red, establecer afinidades y espacios de sociabilidad y coordinación entre diferentes actores relacionados con la lucha feminista y por los derechos LGTBIQ+, así como ofrecer un repositorio de herramientas y recursos para las mujeres y colectivos afectados por la violencia sexual.

4. A modo de resumen

La Red de Autodefensa Feminista Online constituye una experiencia pionera de extrema necesidad para trabajar por la consecución de un entorno digital seguro para las mujeres, en el que puedan expresarse con libertad y seguridad, adquiriendo los conocimientos y estableciendo vínculos para confrontar y defenderse de la violencia machista con la que conviven en sus prácticas digitales cotidianas. Como mostraban los datos de la última oleada del Barómetro Juventud y Género[1], el 61% de las mujeres jóvenes consideraba que la violencia de género había aumentado en los últimos años, frente al 39% de los hombres. Entre los factores que influyen en esta problemática, los y las jóvenes destacaban la falta de educación (40,1%), lo que devela la importancia de trabajar en la formación en igualdad de las nuevas generaciones.

Un dato esperanzador es que, entre 2017 y 2019, ha aumentado significativamente la proporción de jóvenes que se consideran feministas: en el caso de las mujeres ha pasado del 46% al 61%, mientras que en el caso de los hombres se ha incrementado del 26% al 34%. En conclusión, estos datos muestran la importante transformación social de la que las nuevas generaciones deben ser protagonistas, pero también la necesidad de impulsar este tipo de iniciativas que conduzcan al desarrollo de una sociedad más feminista, plural e inclusiva.


[1] Los datos pueden consultarse en los dos informes publicados por el CRS a partir de este barómetro: (1) Identidades y representaciones en una sociedad compleja y (2) Violencia y acoso

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