pacto intergeneracional europeo

Los pasados 13 y 14 de noviembre, en el Palacio de Congresos Riojaforum de Logroño, tuvo lugar el encuentro “Pacto Intergeneracional Europeo”, en el marco español de consultas ciudadanas por el futuro de Europa. Cuarenta expertas y expertos en juventud se reunieron para establecer un diagnóstico de las problemáticas de las y los más jóvenes, tratar de esbozar las causas y proponer políticas que las aborden, con perspectiva intergeneracional. 

Transferir conocimiento no es fácil. No toda ciencia social es aplicada y a veces los cauces para, eso, socializarla, se complican. Pero la voluntad y el trabajo conjunto siempre son buenos aliados y consiguen hacerlo posible. Así se vio en Logroño, donde se consiguió desde pensar en los cambios deseables hasta los cambios posibles. Esta crónica da cuenta de las propuestas de políticas propuestas en la sesión plenaria del domingo 14 de noviembre, en un ejercicio de reelaboración del pensamiento ajeno como entidad organizadora del evento y con el objetivo de prodigar el esfuerzo realizado por las personas que figuran al final de estas líneas. 

Las propuestas de políticas de bienestar se articulan a través de la mitigación de la desprotección y de la vulnerabilidad

En primer lugar, es prioritario incorporar la complejización de las trayectorias vitales a los sistemas de protección en todas las edades. Que las trayectorias erráticas no impidan el acceso a ciertas prestaciones. Es el caso de la emancipación, que necesita ser fomentada a nivel de políticas de vivienda, y también el caso de la fijación de la renta mínima europea o del salario mínimo europeo, ya en marcha. Esta protección también comprende la salud, especialmente la mental por ser unificable a todas las franjas de edad y por poder plantearse en términos de conexión. 

La salud mental nos lleva a que sea necesario mitigar el aislamiento, acompañado o no del sentimiento de soledad, materializado en la viudedad, en la carencia de descendientes o en la virtualización de las relaciones, a través de actuaciones en todas las generaciones y que, a ser posible, las pongan en contacto. Es necesario crear espacios de convivencia articulados a través de un programa-paraguas con dimensión europea y adaptado a cada estado miembro. Este programa tendría dos ámbitos de actuación: la formación en otros lugares que implique el conocimiento mutuo entre generaciones pertenecientes a diferentes países; y el ocio y el consumo situados en viviendas intercambiadas estacionalmente, sin caer en fomentar estereotipos y sí en fomentar la ampliación de la oferta. 

Las propuestas para políticas de educación se focalizan en la formación inicial y en la formación a lo largo de la vida

Las políticas dirigidas a la formación inicial (0-16 años) exigirían la eliminación de mecanismos disfuncionales que truncan los estudios como la repetición escolar, la no titulación al terminar la educación secundaria obligatoria o la reducida oferta de Formación Profesional, con el objetivo de reducir la tasa de abandono escolar temprano, entre otras consecuencias. Urge flexibilizar aspectos organizativos y didácticos que eviten el etiquetaje y la segregación. Es necesaria la atención al alumnado con necesidades especiales y a grupos vulnerables en 0-3.

Se propone flexibilizar el CV con nuevas competencias, las famosas soft skills, pero también con nuevos contenidos educativos, en el sentido de ampliación de la cultura. La transformación pedagógica tiene que estar inserta en la sociedad de la información, como marco general, pero también en una sociedad con más oportunidades para todas y todos. La revisión y la verdadera implementación de la Formación Profesional Dual sería un buen punto donde anclar esta innovación.. 

La formación a lo largo de la vida, sin perder de vista el concepto de pacto intergeneracional, contempla la formación continua, la formación ocupacional y la educación de adultos entre 16 y 65 años. Apuesta por el refuerzo de los departamentos de recursos humanos para favorecer la renovación de sus empleados, la modulación de la oferta formativa para reengancharse a ella en cualquier momento y la transformación de los centros escolares en territorios comunitarios. Además, hay que entender de una vez que la escuela no tiene la exclusiva del aprendizaje, por eso tiene mucho sentido que las políticas educativas amplíen formalmente la mirada a la educación no formal, valga la paradoja. 

Las propuestas para políticas de empleo perfilan un giro de 180 grados en los procesos productivos

Plantear políticas de transformación integrales del modelo productivo es posible, teniendo en cuenta que hay diferentes formas de obtener rentabilidad. Primero, habría que crear nuevos indicadores que contemplen factores económicos y a la vez sociales. Después, se aplicarían técnicas de mejora de los puestos de trabajo tanto a nivel de tarea como de estrategias de rentabilidad globales. A esto acompañaría el desarrollo de un marco regulatorio de apoyo a nivel laboral y financiero. Y conllevaría ajustar también las políticas de empleo que calibran la cualificación de los distintos puestos de trabajo y las que canalizan el desempleo.

Respecto al trabajo gratuito (prácticas, becas, voluntariado, formación en empresas), se impone una evaluación continua de su utilidad y de su permeabilidad en el momento actual. En algunos países se han convertido en una forma de selección que conviene erradicar y la política pública debería regularlo. Estas opciones son inasumibles como inversión inicial de tiempo y ahorros en franjas de población que no dispongan de los recursos necesarios. Y si contemplamos los cuidados también como trabajo gratuito, urgen políticas que amplíen los apoyos y que favorezcan la conciliación. 

¿Una renta de emancipación podría ayudar? No hay consenso al respecto, pero es necesario abrir un debate, como ya existe respecto a la eficacia del ingreso mínimo vital. Quizás una implantación tutelada de estas ayudas pueda tener mayor utilidad. Esto afecta a las y los jóvenes, especialmente, colocados en el máximo nivel de desprotección en el modelo social europeo, pero también a personas de edad más avanzada que se encuentran fuera del mercado de trabajo. Ahora mismo, la regulación laboral favorece a los que están dentro. 

Las propuestas para políticas de participación y actitudes se apoyan en el fomento del intercambio de patrimonio cultural y el aumento de la participación real de las y los jóvenes

Ahondando en las actividades de participación y actitudes, se propone establecer ligámenes entre personas de diferentes generaciones fomentando el intercambio de patrimonio cultural, especialmente concerniente a la cultura europea y a la memoria histórica. La implementación puede ser de muy diverso tipo, en las propias escuelas, en organizaciones de barrio, pero con la idea de que mayores y jóvenes intercomunitarios compartan conocimientos y experiencias. En esta línea, se propone la ampliación del cuerpo europeo de solidaridad a mayores. A nivel también escolar, centrando en los jóvenes, especialmente en los más vulnerables, sigue pareciendo pertinente el fomento del hermanamiento de escuelas, del programa Erasmus ampliado a etapa preuniversitaria y de la organización de visitas a organizaciones europeas. 

El refuerzo del papel de diálogo de la UE con la juventud, el proceso central de participación juvenil de la Unión, se muestra imprescindible para reforzar una identidad europea, especialmente en temas en los que se han abanderado como protagonistas como la lucha por el clima. Se trata de un sistema infrautilizado y minoritario. También para la reforzar más aún esta identidad, se apunta la posibilidad de elegir una asignatura optativa sobre la Unión Europea aparte de la asignatura de “Educación para la ciudadanía”, que se ha programado de distinta manera en los diferentes países y que no está teniendo la implantación deseada. Sobre el papel parece interesante, pero requeriría un análisis profundo de los contenidos que se oferten y una formación del profesorado implicado. 

En este sentido, se considera conveniente centrar la publicidad institucional en las y los más jóvenes, especialmente a nivel de primeros votantes. Se propone el envío de una carta de derechos de la ciudadanía europea dirigida a este sector de población, así como poner el énfasis en los beneficios de la construcción europea. En este sentido, parece conveniente ampliar el radio de acción de las oficinas de información europea. A un nivel celebraciones y rituales, también generadoras de identidad y de sentido de pertenencia, se apuesta por la construcción de un medallero olímpico europeo y de la consideración del 9 de mayo, Día de Europa, como festivo laboral. 

*Gracias a todas y todos los participantes por sus aportaciones: Stribor Kuric, Inmaculada Cebrián, Pablo López Calle, Mariña Fernández Salgado, José Fernández Albertos, Marga Torre, Sergio Torrejón, Pablo Simón Cosano, Carol Galais, Gema García Albacete, Silvia Clavería Alias, Juan Carlos Revilla, Enrique Hernández, Stephan Zhao, Daniel Calderón, Ángel Gordo, Mariano Enguita, Dulce Manzano, Teresa Aguado, Albert Sánchez-Gelabert, Anna Sanmartín, Sandra Gaviria, Almudena Moreno, Clara Cortina, Amparo González, Antonio Echaves, Mariano Urraco, Patricia Tudela, Ana Rubio, Henar Pérez, Alejandro Gómez, Marta Romero.

**Próximamente, se publicará un libro blanco para un pacto intergeneracional europeo que profundice en todas las propuestas y en el diagnóstico a las que responden.

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